Alzheimer: cuanto antes lo sepas, más puedes hacer

Por Barbara Hernández

Con motivo del 21 de septiembre, Día Mundial del Alzheimer, Adela Hernández Galván, profesora investigadora del Centro de Investigación Transdisciplinaria en Psicología (CITPsi) de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), informó sobre la realización de la XXII Jornada sobre demencias y enfermedad de Alzheimer el pasado 19 de septiembre.

A través del programa UAEM Contigo que se transmite por Radio UAEM, el pasado 23 de septiembre, la investigadora universitaria comentó las actividades de la jornada organizada principalmente por la Asociación Morelense de Alzheimer, agrupación en la cual colabora como voluntaria, junto con el profesor investigador del CITPsi, Jonatan Ferrer Aragón.

Este año, la Alzheimer´s Disease International (ADI), federación mundial sin fines de lucro que agrupa a 105 asociaciones de Alzheimer y de demencia en todo el mundo, propuso como lema: “Cuanto antes lo sepas, más puedes hacer. El diagnóstico de demencia importa”.

“El Alzheimer es una enfermedad que afecta al cerebro, que no es producida por el mero hecho de envejecer. Evidentemente, conforme envejecemos las personas tenemos más vulnerabilidad a enfermarnos de cualquier cosa. Nuestros órganos y sistemas pueden fallar por el avance de la edad y eso nos predispone a muchas enfermedades, entre ellas, la enfermedad de Alzheimer; pero también personas no tan mayores, digamos, entre los 50 y 60 años, pueden empezar a presentar sintomatología”, explicó.

Adela Hernández dijo que aun cuando el Alzheimer no tiene cura, ya se conocen cuáles son los mecanismos fisiopatológicos que ocurren en el cerebro. “Sabemos que hay dos proteínas que van invadiendo el cerebro, pero no sabemos por qué empiezan a producirse de más o de manera anómala, por eso no tenemos cura para la enfermedad. Se han descubierto una serie de factores que aumentan el riesgo de tener no solo la enfermedad de Alzheimer, sino algunas otras enfermedades que se agrupan dentro del concepto de demencias, que son algunas neurodegenerativas, otras con características metabólicas”, afirmó.

De acuerdo con Hernández Galván, la ADI difunde una serie de 14 factores de riesgo que se consideran potencialmente modificables, es decir, que tenemos la capacidad de evitarlos y, en el caso de población de México, podrían significar la reducción del riesgo de tener demencia en 56 por ciento.

Algunos de estos factores son la diabetes, hipertensión, depresión, niveles altos de colesterol LDL, otros que se han asociado, como el traumatismo craneoencefálico, el aislamiento, la depresión, la inactividad física, el consumo de tabaco y alcohol, la pérdida auditiva y visual. Hay otros que están menos bajo nuestro control como la contaminación ambiental y la baja escolaridad en la infancia temprana.

La investigadora agregó que hay personas que pueden tener todos estos factores y no desarrollar la enfermedad, además de otros aspectos genéticos que pueden favorecer el desarrollo de Alzheimer sin que sea una enfermedad que se transmita de generación en generación.

Jornada sobre demencias y enfermedad de Alzheimer

En esta edición de la jornada, Luis Miguel Gutiérrez Robledo, uno de los primeros geriatras de nuestro país formados en Europa, fundador del Instituto Nacional de Geriatría en México, estuvo a cargo de impartir la conferencia magistral titulada Demencia y enfermedad de Alzheimer en el 2026, en la que habló sobre las actualizaciones en tratamientos y avances en los biomarcadores para identificar la enfermedad.

“Esto significa que actualmente, con un estudio de sangre, podemos confirmar la enfermedad de Alzheimer en vida, lo cual hace tres años no estábamos en posibilidades de hacer. Y eso abre una oportunidad a muchas personas para saber cómo están, prever e iniciar tratamientos a tiempo, antes de que los síntomas aparezcan o sean incapacitantes y decidir cómo quiere ser cuidada”, dijo.

Si bien los estudios de este tipo aún no se realizan en México, podríamos anticipar que, en un futuro no tan lejano, estén al alcance de la población. “Es caro porque las muestras se hacen en algunos hospitales privados y se envían a Estados Unidos porque los análisis no se hacen aquí. Se dice que todavía no hay mucha confianza en estos análisis porque no tenemos todavía los estándares para nuestra población. Entonces, todavía está, digamos, en desarrollo, pero ya es posible hacerlo. Son los primeros pasos”, afirmó.

En esta jornada Alejandra Nebaí Flores Alonso, estudiante de doctorado en el CITPsi, impartió la conferencia Enfermedad de Alzheimer en personas con Síndrome de Down; además, María Cristina Pintos Gómez, una de las pocas psicogerontólogas y tanatólogas que hay en Cuernavaca, habló de las Pérdidas y duelos en personas que viven con demencia, en sus cuidadores y familias; y finalmente Josué Tláloc Bahena, especialista en el área jurídica, compartió información sobre lo que ahora se conoce como el juicio de salvaguarda y tutela (antes juicio de interdicción), que es un proceso solicitado en un juzgado de lo familiar para que un juez determine qué tipo de apoyos necesita una persona que está diagnosticada con este tipo de enfermedades.

La jornada concluyó con la conferencia Comunicación con la persona que vive con demencia, impartida por Adela Hernández, en la que habló sobre las alteraciones que las personas que viven con demencia tienen para comprender y expresarse, así como las estrategias para tratar de disminuir su impacto.

“También hablamos sobre las actitudes en el sentido de las malas prácticas psicológicas que se van aprendiendo, desgraciadamente, por todos los estereotipos que hay alrededor de las personas mayores o de la enfermedad mental, que hace que asumamos cierto tipo de lenguaje infantilizado o paternalista”, explicó.

Atención en el CITPsi

 

La ADI difunde 10 señales de alarma que debemos atender, como las fallas de memoria inmediata, que implican la incapacidad de almacenar nueva información.

“Todos podemos tener olvidos, la clave está en cuánto afectan la autonomía y la capacidad de vivir independientemente, con seguridad, porque eso ya es un síntoma. O sea, olvidar dónde dejé los lentes, las llaves, que más bien son fallas de atención y no de memoria, nos ocurre a todos y no es una señal de alarma. Pero olvidar para qué sirve una llave, si ya me bañé, si ya comí o ya me tomé la medicina, eso me pone en riesgo y afecta mi capacidad de vivir de forma segura e independiente”, explicó Adela Hernández.

Agregó que la desorientación en el tiempo y el espacio, dificultades en la realización de tareas cotidianas, alteraciones en el lenguaje, perder el hilo de la conversación, olvidar el nombre de las cosas, todo esto de manera muy frecuente, forman parte de estas señales.

“No normalizar los olvidos, hacer caso de las quejas subjetivas de fallas de memoria, cuando la propia persona dice: no estoy rindiendo como antes, esto es nuevo, o cuando nosotros como familiares observamos que está repitiendo conversaciones, preguntas, entonces mejor acudir a valoración con el médico -neurólogo, psiquiatra, psicogeriatra, geriatra, o neuropsicólogos”, señaló.

Finalmente, Adela Hernández Galván, dijo que en el CITPsi se encuentra el servicio de neuropsicología de adultos y clínica de la memoria, al que cualquier persona adulta puede acudir si tiene fallas de memoria para acceder a una evaluación cognitiva amplia y profunda y así valorar si la persona pudiera estar presentando algún tipo de alteración en su funcionamiento cognitivo.

El CITPsi se encuentra en la calle Pico de Orizaba número 1, colonia Los Volcanes, de Cuernavaca y sus teléfonos son: 7773297970 y 7773167720.

Fotos: Aurelia Torres y cortesía.