Analizan el daño que los contaminantes causan en los seres vivos

Por Nailea Vega

En la Facultad de Ciencias Químicas e Ingeniería (FCQeI) de la UAEM se llevó a cabo el Simposio Genotoxicidad Ambiental, el Ensayo Cometa y su rol en la identificación de riesgos ambientales persistentes y emergentes, en el marco del XXIII Congreso Internacional y el XXIX Congreso Nacional de Ciencias Ambientales.

Este encuentro tuvo como objetivo analizar el uso del ensayo Cometa, una prueba de laboratorio que sirve para detectar de forma temprana el daño que los contaminantes del entorno causan en el ADN de los seres vivos.

En el acto de apertura, el moderador en esta actividad, Efraín Tovar Sánchez, titular de la Cátedra Unesco Cambio Climático y Desarrollo Sostenible en América Latina, e investigador de la UAEM, explicó que el aumento de sustancias como metales pesados, plaguicidas y nanopartículas hace necesario el uso de este tipo de herramientas para medir el impacto ambiental.

Emilio Rojas del Castillo, investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), realizó una introducción sobre el origen de la Red Latinoamericana para el Uso del Ensayo Cometa, denominada ‘La Comet’, explicó que la iniciativa surgió en 2021, tras detectar falta de contacto entre grupos de trabajo de la región.

Rojas del Castillo presentó resultados de la red latinoamericana, la cual conecta a grupos de trabajo de siete países de la región, incluidos Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, México, Paraguay y Uruguay. Detalló que se analizaron 246 artículos científicos para revisar si cumplían con normas internacionales de información. «El estudio demostró que la mayoría de los trabajos de la región respetan estos estándares, lo que facilita el intercambio de datos sobre la exposición a contaminantes”, destacó.

Por su parte, Mahara Valverde Ramírez, investigadora de la UAEM, afirmó que la evolución metodológica de los últimos 10 años ha permitido una mejor comprensión biológica del daño al ácido desoxirribonucleico (ADN) por oxidación y cómo el propio cuerpo activa mecanismos para repararlo, demostrando la alta sensibilidad de la técnica, para que se considere que estas alteraciones pueden ser reparadas y no son permanentes.

Respecto a la aplicación en la salud de las personas, la investigadora de la Universidad Anáhuac de Mérida, Elda Leonor Pacheco, manifestó que el ensayo Cometa destaca por ser una metodología de bajo costo y reactivos accesibles, aplicable en escenarios clínicos, para separar células mononucleares en sangre periférica de pacientes con enfermedades crónico-degenerativas o bajo tratamientos como quimioterapias.

Agregó que la prueba requiere una cantidad mínima de sangre, equivalente a una gota obtenida por punción en el dedo, lo que facilita que la población participe en los estudios. “Actualmente se realizan trabajos en la península de Yucatán, para incorporar esta técnica en laboratorios de vigilancia de enfermedades”.

En el ámbito de la ecotoxicología, la profesora investigadora del Centro de Investigación en Biotecnología (CEIB) de la UAEM, Patricia Mussali Galante, expuso un análisis de  resultados obtenidos tras evaluar 104 estudios sobre la aplicación del ensayo Cometa en animales y plantas, para una publicación de la red ‘La Comet’.

Informó que la técnica es versátil y se aplica en modelos vivos, organismos silvestres y de laboratorio pertenecientes a seis grupos taxonómicos primarios como anfibios, reptiles, mamíferos, peces y plantas.

La investigadora concluyó que la mayoría de los estudios evaluados se ubicaron en el cuartil (indicador que sirve para evaluar la importancia relativa de una revista dentro del total de revistas de su área) de calidad más alto, según el sistema de puntuación de calidad mínima publicado en este año 2026, por lo que exhortó a la comunidad científica a sumar sus investigaciones bajo estos criterios de estandarización.

Fotos: Mauricio González.